2007/08/21
Crisis existencial
En efecto, desde que el hombre es hombre, así son las cosas. Diera la impresión de que si avanzamos en unas direcciones, retrocedemos en otras, realmente a veces no me parece tan claro por qué se supone estamos mejor que antaño, sino por habernos creado unas necesidades inexistentes que, de no colmar, nos hacen sentir inseguros si no infelices. Confundimos libertad con amoralidad, justicia con miedo, valentía con picaresca, esperanza con inconsciencia... Hay alguien por aquí que, al menos hace años, creía en el hombre... uy, uy, uy. Yo prefiero creer en el Señor, aunque no exista. Hace unos post decía que, si es cierto que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, tal vez sea por esta particular maldición: la de percibir que se podría llegar a mucho más, la de ser totalmente conscientes de nuestras propias limitaciones, incluso entender perfectamente los mecanismos que racionalmente sabemos nos proporcionarían una mejor vida, a todos nosotros, mirar más allá, entenderlo... ¡y ser incapaces de alcanzarlo!!! ...triste. De hecho, si el ser humano fuera "bueno", sin ir más lejos, todos los sistemas políticos funcionarían a la perfección, por ejemplo... ¿acaso es falso presumir que se alcanzaría un estado cuasi paradisíaco de la existencia?
Por eso, supongo, he escrito ese pedazo de post sobre la moralidad, porque realmente quiero pensar que se puede llegar, porque es falsa la idea que nos venden de que para disfrutar hay poco menos que arrasar con todo, eslogan tan recurrente en todas y cada una de sus grotescas variantes -estar al loro, en la onda...- como rotundamente falso. Pero, a veces, no sé... por otro lado siempre hemos basado la rectitud en un caminos sembrado de barreras, prohibiciones y castigos... más basura. Parece claro que no somos responsables e igualmente parece que nadie tiene derecho a imponernos unas pautas, ¿acaso no existe el sentido común, la decisión madura, la consciencia propia de las personas? Diera la impresión de que siempre anhelamos lo que no tenemos, también en lo existencial, como si tuviésemos la esperanza de encontrar una solución que en el fondo sabemos no existe. No hay salida.
Naturalmente no tengo esta reflexiones a diario, todos necesitamos desconectar, pero 1- para eso no escribo en un blog y 2- me ha pasado algo que, a raiz de mi último post sobre la moral, me hace pensar que desde luego ¡manda huevos! Voy con ello... Resulta que, hace varias mañanas, en la librería, mi padre se encontró una gotera en el baño del patio, debida al constante goteo de una cañería general de la comunidad de vecinos. Como no podía ser de otra forma, mi querido progenitor, afectado en este caso de forma directa, se puso manos a la obra para resolver el asunto, llamadas al administrador, el seguro y el fontanero de la comunidad incluidas. Después de unas horas, el problema se resolvió cortando el suministro de agua a una casa en concreto, cuya dueña estaba de vacaciones y por cuya sección de tubería escapaba el agua. Pero hace poco una chica recién llegada de vaciones, bastante mona, con su vocecita de niña buena y su carita de no haber roto un plato, ha venido a la tienda pidiendo ayuda, pues resulta que desde la casa de la señora continuaba la cañería a otros pisos, cosa por otro lado bastante inusual. Mi padre, que había encontrado su particular solución temporal, se ha visto obligado, entiendo que sintiéndose algo responsable, a montarle a la niña un palo largo -con cinta adhesiva, una percha, una escoba y una fregona- para que desde la ventana pueda abrir y cerrar la llave de agua; le ha dicho que tenga mucho cuidado y que sólo la abra para llenar jarras, ducharse, etc., que si no gotea y es una faena, hasta que venga el fontanero para arreglarlo definitivamente... ... ... y ahí está la llave, abierta, soltando agua en el patio desde hace días y esa inútil persona no tiene ni el decoro de bajar a decir que no sabe cerrar, o no quiere vaya, y ella a su bola, jajaja, ¡pero qué lista que es la cabrita! ¡Es todo un genio! ¡Pero cómo se le habrá ocurrido, qué idea! Voy a hacer lo que me de la gana y los demás, que por cierto me han ayudado, pues que se apañen, total yo tengo el problema resuelto...
Moraleja: si mi padre hubiera dicho la verdad, que no era su responsabilidad, ahora podríamos irnos de vacaciones sin la sensación de que dejamos el tema a la deriva. Moraleja 2: de no haber podido abrir el agua con el invento de mi padre, ya lo creo que la zorra se habría encargado de remover el cielo hasta que hubiera llegado el fontanero. Moraleja 3: la gente va a su puta bola, en la comunidad solo consideraron que tenían un problema cuando inicialmente se cortó la llave general por horas y ya nadie tenía agua. Moraleja 4, autocrítica 1: de hecho, mi padre sólo se molestó inicialmente porque la avería le afectaba, si se cala otra casa... muy humano, sí señor. Moraleja 4, autocrítica 2: mi padre sólo ayudó a la chica por sentirse responsable, no por solidaridad. Moraleja 5: ¡a tomar por culo! Gracias.
Un saludo!
2007/07/28
Obrigado
Gracias, amigos portugueses por vuestra cercanía y amabilidad, gracias por vuestra humilde cortesía y educación, obrigado, obrigado, obrigado.
Nuestro primera parada, Cascais. Con esa coqueta bahía decorada con casitas bajas de colores como si estuvieran pintadas con un pincel, y sus limpísimas terrazas donde degustar unas sardinas asadas que dejarían satisfechos los paladares más exigentes de Andalucía (el individuo de la foto es uno que se émpeñó en estropearnos todas las fotos donde había algo bonito, pero no sabemos ni cómo se llama.
Cascais estaba muy cerca de la elegante Estoril , donde teníamos nuestro campamento base, tan cerca que íbamos y veníamos andando (15 minutos a paso lento). Lo mejor de esta ciudad burguesa que acogió a la familia real española durante la dictadura (me pregunto si volverían a hacernos el favor de quedárselos otra vez en pack) es, por su puesto el casino más grande de Europa y su privilegiada situación. Disfrutan de la tranquilidad del mar y el tren de cercanías tarda 25 minutos en llevarles al meollo de la (pequeña) gran capital, Lisboa.
De Lisboa se pueden enseñar muchas imágenes y hacer descripciones más o menos precisas de su fotogénica fisonomía. Pero para entender esta ciudad hay que adentrarse en sus calles y sentir cómo respira. Tiene un pulso lento pero armonioso, sencillo y colorido a la vez, decadente y bello al mismo tiempo. Es una chica tímida que no se pinta, pero te enamora sin querer.
Es una ciudad de poetas, de intelectuales que soñaban con ser libres, una ciudad de cafés donde se forjaba el socialismo, una ciudad de borrachos y de putas, un ciudad bohemia. Hoy sólo queda su espíritu, pero se palpa y se siente lo que fue, pese a los turistas que hacen cola para hacerse la misma foto junto a la estatua del paciente poeta Pessoa, que resignado aguanta los flashazos y sigue viendo pasar el tiempo en su silla del café A Brasileira, en el céntrico Chiado.
Por no hablar de los tranvías, cuya red recorre la ciudad y le da ese aspecto de juguete roto a las zonas más deprimidas, como este, en la paupérrima Rua da Vica.
Pero junto a esta cara amable está la ciudad defensiva, plagada de fortalezas, murallas, arcos del triunfo y obeliscos que revelan un pasado guerrero enfrentado siempre a la invasión extranjera y dispuesto a defender con uñas y dientes su identidad dentro de la Península.
Su rivalidad histórica con España se limita al plano cultural, los portugueses no pasan por alto que su historia es también la nuestra, pero defienden su posición en algunos aspectos que son ignorados por los españoles que miran con desdén a sus vecinos, el mismo desdén con el que nos miran a nosotros lo franceses, por cierto.
Se consideran, por ejemplo, precursores de las rutas por el Atlántico que acercaron a los buques lusos a tierras americanas, mucho antes, según algunos historiadores (aquí Ramsey podría explicarnos su veracidad) de que Rodrigo de Triana gritara ¡Tierra a la vista! y Cristobal Colón (que era del mismo Logroño como todos saben) otorgara a España el título de descubridor. Para recordar el papel de Portugal en la época de los Descubrimientos, en el barrio de Belém se levantó en 1860 este precioso monumento en la desembocadura del Tajo (que conmemora a los 500 años de la muerte de Henrique el navegante y a los primeros aventureros que osaron adentrarse en el "fin do mundo".
Y por su puesto, nadie puede irse de Lisboa sin haber visitado Sintra. Este pueblecito de la sierra extremeña no se parece a nada. Hay que verlo para comprender por qué Byron fijó allí su residencia durante una larga temporada, maravillado por el verdor del paisaje, las escalinatas que recorren las calles, los castillos y torres medievales que te transportan a otro tiempo.
"(…)Es que en varios laberintos de montes y valles surge el glorioso Edén de Sintra.
¡Ay de mí! ¿Qué pena e que pincel logrará jamás decir la mitad siquiera de las bellezas de estas vistas?
¿Habrá villa como ésta? ¿Habrá lugar tan mítico, dónde el aroma sea intenso, dónde el verde sea tan vivo, dónde el amor sea tan puro?. ¿Habrá estrofa tantas veces cantada?. ¿Habrá tamaña fuente, en la que los poetas hayan bebido inspiración(…)?".
Especialmente pintoresco es el castillo de Pena, que más parece un castillo de colores diseñado por Dreamworks que una residencia veraniega construida para el monarca Fernando II de Portugal en 1836. Es una especie de pastiche que engloba todas las corrientes artísticas de la historia de la humanidad. Encontramos habitaciones que podían pertenecer a un jeque árabe, otras recuerdan el gótico europeo, mientras otras te lleva a la India...semejante mezcla, lejos de resultar grotesca, es una explosión cultural y artística que te deja asombrado. Se puede cotillear en las habitaciones de los reyes,las de los sirvientes, biblioteca, cocina y una capilla con el retablo más bonito que he visto en mi vida.

Y después de tanta visita cultural tocó sol y playa en el Algarve. Allí pudimos enterrar el estrés, relajarnos y disfrutar de un hotelazo a precio de ganga (loado sea el low cost) en la región de Lagos. No obstante, para los frioleros recomiendo las playas de Cádiz, porque en el Algarve viene un viento del norte ideal para navegar, pero que te deja tiritando. Con todo, tuvimos tiempo para embarcarnos en una excursión en barquito por las grutas muy agradable y divertente. Las grutas, son una auténtica pasada (siento ser tan prosaico pero noto como mi increible talento narrativo empieza a flaquear).
Y después a disrutar de la habitación, para lo que se recomienda una compañera de juegos como la que yo llevaba, que te hace pensar si quizá hubiera sido mejor no haber salido de allí en quince días. Quizá la próxima vez :)
La vuelta a la realidad es dura,sobre todo si viajas con TAP la compañía aérea más cutre del mundo y tienes un curro tan coñazo como el mío, pero ya estoy pensando en mi próximos destinos. Festival de Sitges, Barcelona, Italia... y por supuesto Madrid, que en invierno es una ciudad apasionante para vivir y no es coña. Así que ¡a vivir!
2007/07/25
Lecciones de moral
A menudo se habla de moral, o ética si preferimos el término de origen griego, pero no creo que esté tan claro donde ésta empieza y donde acaba, qué abarca, qué reglas impone y dónde están sus límites. De alguna forma, como grupo social entendemos una serie de directrices que nos vienen impartidas de manera hereditaria por medio de la familia, los amigos, los medios, las experiencias, pero muchas veces transigimos esas reglas o ni siquiera las apreciamos o, creemos, respetamos. Sin embargo siempre he pensado que algunas cosas son como son por algo: considerándome un apasionado amante del individualismo y la independencia, lo cierto es que hay aspectos heredados de la sociedad que, si están ahí desde tiempos inmemoriales, es sin duda por algo. NO MATAR, por ejemplo, sería una regla moral de este tipo: simple, milenaria y entendida por casi todos -que no todos- los individuos de casi todas -que no todas- las sociedades.
Entonces, ¿de qué va este post? Sigo. Hay personas que acatan unas normas morales dadas en paquete, otras las van descubriendo... y curiosamente suelen ser parecidas, al menos las fundamentales, aquí y allá, ahora y después; unos individuos respetan más estas reglas y otros las transigen de vez en cuando, incluso hay quien pretende ser ajeno a todas ellas, lo cual es tan utópico como aquel que pretende seguirlas siempre al pie de la letra. Pero muchas veces sus límites quedan desdibujados, indefinidos, más aun en esta nuestra sociedad del todo vale, el tan recurrido y malinterpretado "carpe diem" o el clásico "hay que probarlo todo", que para un servidor se traducen básicamente en "haz lo que te de la gana sin pensar en las consecuencias, en los demás y muy probablemente en ti mismo". He aquí la clave...
¿Qué es la moral? En la RAE se contemplan varias acepciones, pero voy a quedarme con aquella de lo "bueno", en contraposición a lo "malo", es decir -y esto es personal-, aquel conjunto de reglas que harían de la sociedad algo mejor. Aquí es donde mucha gente, por lo general quienes tienen demasiado que ocultar tras sus espaldas, te dirían: "¿y qué es bueno y qué malo, quien lo dice???", pero es una pregunta que esconde, de hecho, el miedo a ser defectuoso, malvado, clara prueba de que sobre todos nosotros planea de alguna forma una CONCIENCIA, que es el mecanismo por el que juzgamos nuestros propios actos -no los ajenos- en base a los normas morales que de alguna forma todos percibimos, independientemente de que a veces y en según qué personas, la conciencia sea muy endeble, pero nunca inexistente.
En realidad la moral no define, o debería definir a las personas, sino sus actos; un individuo puede ser amoral en cuanto sus actos lo son, nunca en sí mismo como condición inherente e inmutable. A nadie le gusta verse etiquetado de amoral en el sentido de, digamoslo exageradamente, malvado, y muchas personas, rotas ciertas barreras, adoptan el recurso fácil de lavarse el cerebro, modificar su conciencia y adoptar nuevas reglas para conducirse por la vida pensando que son legales, buenos, virtuosos, etc. Pero incluso lo actos más aberrantes lo son en sí mismos y las personas tienen la capacidad de rectificar, aprender de los errores, reconocerlos y enmendar sus "pecados", por así decirlo (luego hablaremos de esto). Este post es para todos ellos, para quienes quieren mirar de frente una serie de directrices que de hecho no están tan desdibujadas como algunos pretenden; háganlo pues sin miedo y recuerden que, como ya decían los latinos, "errare humanum est", que viene a ser "equivocarse es humano", se lo dice un servidor.
En realidad hay dos pilares básicos sobre los que debería basarse toda moral respetable, que son no hacer daño a los demás y no hacerse daño a uno mismo. Veamos como abordarlos de forma satisfactoria...
El primer pilar, el de no hacer daño a los demás, parece ser el más reconocido por la mayoría de personas y tal vez sea, a fin de cuentas, el más importante. Ante la moral y el ya mencionado y pretendido relativismo de la misma, mucha gente alegaría, sobre este pilar, que no a todo el mundo le hace daño lo mismo y que, incluso, puede haber personas que se sientan heridas sin que el "hiriente" tuviera la más mínima intención de cometer un acto reprobable en cualquier caso... y tendrían razón. En efecto, no es lo mismo herir que sentirse herido, ojo: si a mi me molesta que el vecino de enfrente tenga la voz aguda, el problema es sin duda mío; si me gusta caminar por la calle a solas y me siento eclipsado por la gente, el problema es mío, etc., etc. Es decir, ni el vecino ni, obviamente, la masa de gente que camina por la calle son amorales, por así decirlo.
¿Entonces? Es muy sencillo y, paradógicamente, algo relativo para llegar a conclusiones más bien absolutas: NO QUIERAS PARA OTROS LO QUE NO QUIERES PARA TI MISMO Y NO QUIERAS PARA TI LO QUE NO QUIERES PARA EL RESTO. Esta regla es la materia prima de que está hecho el pilar del "no hacer daño a los demás" y es de hecho algo personal, lo cual no deja de ser fascinante. De ahí que sea fácil engañar a nuestros semejantes sobre lo que quisiéramos o no, relativizando las cosas tras el velo de la hipocresía, pero ¿lo es a nosotros mismos? Todo el mundo sabe para sí mismo si está teniendo un comportamiento moral y por tanto, aunque sea por él y para él, todos saben cuando están obrando mal de una manera absoluta.
Por ejemplo, si no quisieras tener cuernos por causa de tu novio/a -y no hablo de enterarse o no, de sólo en viajes y demás pamplinas-, no los pongas, así de simple. De hecho, la simplicidad en estos casos suele ir de la mano de la verdad: cuando necesitamos dar muchas vueltas de tuerca y argumentar en base a situaciones hipotéticas, extremas, o que sencillamente y en el fondo pensamos nunca nos afectarán, mala cosa.
Fíjense, queridos lectores, que regla más clara, cristalina, transparente y al mismo tiempo personal, pero completamente válida, para saber cuando estamos teniendo un comportamiento moral y cuando no es el caso. Restulta curioso por tanto que la moral, al menos en lo que concierne a este pilar, sea algo individual, porque igual de fácil es relativizarla de cara a los demás como difícil lo es engañarse a uno mismo. Nuestra propia conciencia, decía, es el juez más implacable y ésta es sin duda una de las características básicas del ser humano: el que pretende no tenerla, por tanto, tal vez esté haciendo un esfuerzo por animalizarse con tal de no mirarse al ombligo... triste y verdadero exponente de amoralidad en el peor sentido de la palabra.
Un servidor reconoce no ser capaz de entender a esas personas que, retomando el ejemplo anterior, ponen los cuernos a tutiplén, pero dicen abiertamente que, si se enteraran de que a su vez se lo hacen a ellos, matarían al novio/a de turno... Como decía mi viejo abuelo, cuando esto llega a un punto en que se torna casi mecánico, como una forma de vida... no lo comprendo de verdad: yo no sé si esta gente es verdaderamente consiente de que está haciendo justo lo que ellos no quieren, osea, causan el daño que ellos sentirían como propio y por el cual sufrirían... No sé, voy a pararme aquí, supongo que simplemente son personas que sólo piensan en sí mismas y tendrán el ya mencionado "carpe diem" todo el día en la boca; tal vez, por echarles una mano, sean simplemente tan estúpidos como para no entenderlo o no apreciar el cambio, lento pero imparable, de su actitud ante la vida.
Vayamos ahora con el segundo pilar, el de no hacerse daño a uno mismo, que muchos no reconocen y, de hacerlo, suelen esconder tras el también mencionado "hay que probarlo todo". Me hacen gracia estas frases hechas tan recurrentes, la verdad, porque la mayoría de las personas no saben lo que significan, simplemente se sienten refugiadas tras ellas como el niño que se esconde bajo la sábana por miedo :-) Puesto que hablamos de una misma estructura (de la moral), ocurre que, muy a menudo, si este pilar falla, acaba resultando en un inevitable daño a los demás, aunque no siempre es necesario; del mismo modo, quien hace daño a los demás es muy probable acabe haciéndoselo a sí mismo. Auto-destruirse, decía, es quizás menos importante que hacer daño a los demás, pues a fin de cuentas puede haber muchos demás, pero sólo uno mismo, nunca mejor dicho y ya puestos, si queremos hacernos daño, es nuestro problema.
Este segundo pilar de la moral, de hecho, está más relacionado con el valor de cada ser humano en sí mismo como elemento de integridad, de bien, de virtud, de ahí que sea inevitable evocar a la religión y en este caso a la cristiana, que es la que mejor conozco; como ustedes comprenderán, queridos lectores, la sombra de la religión, incluso como legado cultural, planea sobre todos nosotros, por lo que hubiera sido muy difícil, sino imposible, hablar de moral y no de religión en este post. Mucha gente se pregunta qué son los pecados, a algunas personas incluso les molesta el concepto mismo de pecado y muy poca gente, pienso yo, sabría responder qué significan realmente. En la RAE hablan de defectos, de lo bueno y lo malo, de romper unas reglas, pero los llamados pecados, no son sino, precisamente y para un servidor, aquellos actos que fundamentalmente nos hacen daño a nosotros mismos como seres humanos. Y si no, pensemos en los pecados que nos indica la Iglesia como principales, aquellos capitales:
GULA: quien se siente como un miserable, come porque es infeliz y es infeliz porque come. Carece de autoestima, ya no disfruta de la comida, sino que la enguye listo para vomitar, haciéndose un daño considerable a la salud, reventando pantalones. No se puede ni mover, suda, jadea y sólo corre un poco más a llenar su boca de colesterol y basura. Ansioso, asqueroso, cerdo.
AVARICIA: quien nunca se sacia de lo que tiene, está constantemente insatisfecho, siempre quiere más pero es incapaz de llenar el vacío de su espíritu. Sale a comprar compulsivamente, llena bolsas de cosas que luego quedan apelmazadas criando polvo. Codicioso, corrupto, malcriado.
PEREZA: quien lleva una vida mediocre y gris por indolencia, quien esconde tras el velo de lo cómodo todo aquello que teme. Pretende vivir ajeno a los problemas, mirando en otra dirección, incapaz de sacrificarse por nada ni por nadie. Cobarde, pusilánime, insignificante.
IRA: quien odia con saña y se tortura por dentro, viviendo en un estado de paranoia e infelicidad permanente. Quien se siente agredido, está a la defensiva y reacciona con fiereza ante cualquier estímulo porque se retuerce constantemente. Rencoroso, violento, odioso.
LUJURIA: quien se olvida de la fidelidad y aparta los sentimientos hasta que un día se vuelve incapaz de amar. Instrumentaliza a las personas como objetos para saciar un apetito cada vez más oscuro. Ya no recibe más estímulos que los de una mente enferma. Sucio, degenerado, obsceno.
ENVIDIA: quien se aflije por el bienestar de otros, quien se siente atacado y se rebela porque otros tengan éxito. Desea que los demás caigan en la misma desgracia que sólo él siente. Se tortura por las mismas noticias que hacen felices a sus semejantes. Cínico, hipócrita, malnacido.
SOBERBIA: quien persiste en sus errores, hasta los más execrables, incapaz de mirarse al ombligo, de aprender las cosas, sin embargo fundamentalmente estúpido para el resto. Traspasa los límites del amor propio para, de hecho, despreciarse, escondiendo su desdicha tras una falsa máscara de autoestima. Injusto, estúpido, intransigente.
La Iglesia ha hecho un buen trabajo individualizando estos pecados, que prácticamente abarcan todas las facetas de un comportamiento auto-destructivo. Son máximas que escapan al tiempo y al espacio, como casi cualquiera que toque los asuntos del espíritu, aplicables en cada época a cuestiones concretas: nótese, de hecho, que problemas de índole actual, como asuntos de drogas, ludopatía, o fracaso escolar, por poner algunos ejemplos, beberían de lujuria, avaricia, pereza... El Tao Te Ching, de Lao Tse, también pretende, mediante pequeños pero valiosísimos consejos o reglas, mostrar "el camino de la virtud", igualmente atemporal en sus conceptos. Y como éstas, casi todas las religiones contemplan el daño personal a los valores humanos, nuestra esencia, integridad o como quiera llamarse.
Sin embargo, puesto que los dos pilares de que hemos hablado parecen mantener una estrecha relación, sería difícil pretender que uno fuera relativo y el otro absoluto; en este sentido, son muchos quienes critican a nuestra amiga la Iglesia y no sin razón, pues pretendería ser adalid de unas reglas básicas inmutables. Este tema, no poco interesante y que por sí mismo daría para un post independiente, se basa en la figura de Dios mismo: quienes pretenden representar al Señor, ¿acaso no han de sentirse autorizados para reclamar sus doctrinas como absolutas e incuestionables? Sin embargo, de lo que dijo Dios a través de la figura de Jesucristo a lo que dice la Iglesia hay un trecho: de este modo, la virginidad hasta el matrimonio, por ejemplo y aunque creyéramos en la palabra de Jesús a pies juntillas, no es ningún dictamen divino, sino una de las muchas reglas que la Iglesia ha ido elaborando, algunas con la mejor de las intenciones, otras movida por la corrupción inherente al ser humano, otras más por simple inercia a lo largo de los siglos...
Tenemos por tanto unos pecados que, aparentemente, no dejan de ser algo subjetivo: por ejemplo, todos reconocemos la envidia como tal, pero ¿dónde empieza ésta y termina la indignación? ¿Es lujurioso quien usa un preservativo? ¿Tal vez quien participa en orgías? Y la avaricia... ¿es alguien avaricioso cuando tiene más que el vecino? ¿Dos coches? ¿Un barco? ¿Cómo se mide todo esto? Una vez más, decía, es una cuestión fundamentalmente personal, pero, en este caso, la conciencia es inexistente. La conciencia no le dice a nadie cuando se está, por decirlo de alguna forma, corrompiendo y las religiones, aunque hemos visto cumplen su importante labor como transmisoras de unas directrices, no pueden en ningún caso establecer un compendio de cientos sino miles de reglas para el comportamiento ideal.
Es la sensación de hastío vital, de falta de referencias, de pérdida de rumbo, de vacío existencial... es, a fin de cuentas, el propio espíritu quien, tal vez, nos hace sentir que de alguna forma nos falta algo, a pesar del dinero, la salud, el éxito y demás; y, como no podía ser de otra forma, quienes menos reflexionan, tal vez tratando de huir de todas estas cuestiones, son los que después más acusan su propia corrupción, incluso aunque para su desgracia no lleguen a ser conscientes y acaben malgastando su vida hiriéndose e hiriendo... pero bueno, por algo el mundo es como es, ¿no? De ahí frases que siempre tengo en la boca, como aprender de los errores, ser consecuentes con nuestros actos, afrontar lo que viene de forma constructiva... de esta forma siempre se tiene una mayor garantía de elegir las mejores opciones de entre las que se nos presentan, vivir diversas experiencias plenamente y disfrutar de la vida tomando las riendas de nuestro destino en vez de ser arrastrados por el torbellino de las pasiones, pues cuerpo, mente y espíritu están estrechamente ligados... éste es el verdadero camino del placer bien entendido. En definitiva y para concluir, somos una vez más nosotros mismos quienes mejor sabremos cuándo estamos quebrantando el segundo pilar, cuándo, sentados mirando el vacío, nos preguntemos por qué nuestra vida es un montón de miserias maquilladas tras la máscara de lo artificioso. Cerrar los ojos del espíritu en el devenir de la vida es como cerrar los del cuerpo en una carrera de obstáculos: en definitiva sólo nos estaremos haciendo daño.
Así acaba este post, que tal vez sirva a alguien. No tengamos la menor duda de que todos los problemas en esta sociedad, salvo aquellos derivados de causas naturales, beben del egoísmo, la falta de solidaridad, el materialismo, la intolerancia, la corrupción y tantos otros sinónimos de amoralidad. Todos hacemos daño, todos nos corrompemos alguna vez, por tanto todos somos amorales en mayor o menor grado y tal vez este hecho vaya siempre de la mano del hombre, pero al menos no pretendamos negar lo que esto significa, particularmente a nosotros mismos...
Un saludo!
2007/06/26
Reflexiones filosóficas (27)
Un saludo!
Reflexiones filosóficas (26)
Un saludo!
2007/06/13
Perdone usted, ¿para guardar mi Seat tengo que pagar por un Ferrari?
La señora, primeramente, se ha puesto a dar explicaciones no solicitadas y ya sabemos lo que dice el refranero romano: excusatio non petita, accusatio manifesta. Que si es de nueva construcción y, lo más gracioso, que cabe un coche cómodamente, ¡no te digo! Al decirle a mi madre el precio de 150.000 euros, ésta le ha respondido: "¿eeeh? Perdone, creo que se me ha ido la cabeza, me lo puede decir en pesetas?". La señora, con gran parsimonia: "son 25 millones de pesetas".
Mi madre se ha limitado a exclamar "qué barbaridad, el mundo se ha vuelto loco" y colgar. ¡Joder, si mi casa me ha valido un poco más! 150.000 euros por una plaza de garaje... delictivo. Se abriría aquí un abanico fascinante sobre la conducta humana, un tema apasionante a tratar, que básicamente explica por qué algunos sistemas han fallado estrepitosamente, a saber: ande yo caliente y ríase la gente.
¿Que así sólo engorda la burbuja inmobiliaria? ¡Ande yo caliente y ríase la gente!
¿Que su propio hijo lo tendrá más difícil el día de mañana? ¡Ande yo caliente y ríase la gente!
¿Que es inmoral pretender comprar un garaje por 3 millones y medio y tratar de venderlo, al cabo de unos pocos años, por 25, aprovechando la falta de aparcamiento en un barrio problemático? ¡Ande yo caliente y ríase la gente! También podría aplicarse, en este caso, el maravilloso y muy cierto dicho de tonto el último...
¿Que juanita vende su ático de 12 metros cuadrados por 25 millones? ¡Tonto el último!
¿Que mi casa me costó 225.000 pesetas y ahora se están vendiendo por 30 millones? ¡Tonto el último!
Así funcionamos, básicamente. Por eso, cuando alguien es realmente capaz de controlar a las masas de forma bovina, suele pasar algo formidable, porque hay mucho de gregario en el ser humano, pero diera la impresión de que sólo para lo malo. En fin, 150.000 euros por una plaza de garaje, ver para creer...
Un saludo!
2007/06/12
Reflexiones filosóficas (25)
Un saludo!
De tertulia con un mariquita, la chica travelo, Robocop, el Nené y Vanderlei

Curiosa la historia de este muchacho, que según sus propias palabras era un friki baboso (él querría que añadiese este calificativo) hasta que, de alguna forma, rebotó hacia el viva la vita que es en la actualidad. Amigos desde niños a través de nuestros padres, aun cada cierto tiempo, siempre hemos logrado mantener el contacto, como si de algún modo supieras que nunca va a desaparecer completamente.

Pero volvamos a la casa, ya que mucho tiempo me llevaría contar las muchas batallitas que he vivido y aun más escuchado de Edu y la panda. La morada de mi amigo, decía, es un zoo de lo oculto, un punto de encuentro en medio de la noche madrileña para todo tipo de personajes que, de alguna forma, encajan.

Supongo que yo soy uno más de estos genotipos y que, dentro del rocambolesco puzzle, juego la ficha correspondiente. En realidad, así es: dada nuestra edad, cada cual es como es. Nadie arrastra a nadie a nada, todos contrastamos opiniones y mi última visita en este sentido ha sido demasiado surrealista como para no contarla aquí en el blog. No bebí mucho, tampoco me quedé hasta muy tarde, pero la tertulia que mantuve es ya de leyenda, una de esas cosas que sólo me pasan a mi cuando de pronto me veo hablando con la gente más rara del mundo.

Allí estaba Vanderlei, uno de esos gays del mundo de la noche que conoce a todo tipo de contactos y ha vivido lo suyo, una chica travesti de cuyo nombre no consigo acordarme, Hans, también llamado Murphy o directamente Robocop desde que le implantaron una chapa de metal y una batería conectada al ojo, amén de un sistema de drenaje misterioso que le baja por el cuello hasta el pecho, el bueno de Nené, un fornido muchacho de ojos inquietantes que sin duda se ha codeado demasiado con algunas sustancias, otro chico mariquita al más puro estilo pluma clásica y un servidor.

Charlando con estos tipos, debes necesariamente ser escéptico: sólo se va a hablar y escuchar a su vez; la tolerancia no se considera muestra de madurez o sentido común… es sencillamente indispensable. Cuando Hans empieza a balbucear porque le fallan los implantes cibernéticos, todos asienten. Cuando Vanderlei habla de los cuartos oscuros y en general toda clase de vueltas de rosca gay, todos asienten. Cuando la chica travesti resulta ser muy conservadora y busca hombre serios y tradicionales, todos asienten. Cuando Nené mira con ojos de Hannibal Lecter al personal mientras nos cuenta que no quiere beber para evitar problemas en los muchos controles, todos asienten… y cuando, después, te enteras de que le han parado y le han colocado la multa por no llevar cinturón, todos ríen.

Reir, eso nunca falta. Si alguien dice algo que en otras circunstancias sería considerado como una barbaridad, todos se ríen, nadie toma en serio las cosas más allá de lo necesario, debes aparcar las sensibilidades y los complejos, mantener de alguna forma tu parcelita y disfrutar del espectáculo. Y así fue la tertulia del último sábado, entre gentes de toda clase social, raza, orientación sexual, ideología, nacionalidad y un rango de edades que comprendía desde los 21 tiernos añitos del joven mariquita, que estaba encantado de haberse echado novio y nos decía insistentemente que no le molaba acostarse con desconocidos, hasta los 50 pasados de Hans, que la verdad no se sabía muy bien qué decía. Y entre acentos y tonos de todos los tipos, en este peculiar popurrí al más puro estilo “corro de la patata”, ahí estaba yo en medio de la noche pasando el rato.

En fin, supongo que sólo era una cuestión de tiempo que acabara poniendo algo en el blog sobre las fiestas en casa de Eduardito. Siempre que viene alguien le advierto: “sobre todo, no les tomes en serio, ni entres al trapo, ni les sigas la corriente más de lo debido”. Pero quien lo ha disfrutado puede dar testigo de las muchas carcajadas que nos hemos pegado ahí en esa particular casa de mi viejo amigo. Gracias por esos momentos, realmente los hay inolvidables.

Un saludo!
2007/06/08
Reflexiones filosóficas (24)
Un saludo!
2007/06/07
Pepecar.com, ¿lo barato sale caro?
Sé que Nash ha recurrido a sus servicios en varias ocasiones, aunque no hemos hablado de su grado de satisfacción. Por lo pronto, ya me advirtió algo gracias a lo cual, sin ir más lejos, pude acabar el trabajo sin pagar otra franja horaria: te tienen esperando un buen rato, en mi caso y tras unos problemas con las TPVs cuando por fin me atendieron, unos 50 minutillos del ala. Cuando alquilas la furgo para 4 horas, pues perder casi una en la puñetera recepción...
Luego te advierten: "no tienes contratado nada, ni seguro, ni asistencia en carretera, ni...", "ten en cuenta que mucha gente se cree que es como conducir un coche y luego tienen algún golpe...". Al final pagas los 8 eurillos del seguro, que de todas formas te cubre A PARTIR de los primeros 350 euros que se cobran de fianza, pues esos los perderías en cualquier caso, asegurado o no, tras el mínimo golpe. Luego, como no, hay un conductor menor de 26, así que el seguro vale 7 euros extra... 50 minutos esperando, piensas haber gastado 35 euros por el alquiler y ya te están sisando 50... cabreo.
Luego llegas a la furgoneta, que para tu sorpresa está en el parking de al lado... y llena de bollos y defectos. Pero señores, ¿no se cobraban la fianza para arreglar estos daños? Pues no, ya lo creo que se la cobran, pero la furgo tiene toques por todos lados y de hecho, al mirar el contrato, descubres que en el campo de observaciones hay una especie de lista con desperfectos. Vamos a ver, cada bollo de esos le ha costado a un pobre diablo 350 euros, pero en Pepecar no han arreglado una mierda... De este modo, la furgoneta es como un imán de dinero, ¡seguro que cuando alguien le hace un roce se montan fiestas en la ofi!
La nuestra en concreto, además de los mencionados bollos y arañazos, tenía escacharrado el cierre centralizado y la puerta del acompañante no abría desde fuera, lo cual casi nos hizo tener que llamar a la grúa: efectivamente, en una calle estrecha aparcamos muy pegados a la pared de la izquierda y, cuando quisimos darnos cuenta, no había manera de entrar, ya que la parte de carga está completamente aislada. Como gracias a Dios el freno de mano está al lado de la puerta, mi hermano lo quitó y, mientras con un palo de escoba pisaba el embrague (la primera estaba metida), ahí nos tenías a los dos empujando como cerdas, en una cuesta... ¡menos mal que vino a echarme una mano un gitano del barrio cuando iba a ser apisonado!
A pesar de todo, me llevo dos cosas: dados los problemas con las TPVs, no pudieron cobrarme los 7 euros adicionales por conductor menor de 26 años, pero me dijeron: "da igual, está cubierto"... ¡Ole tus cojones, da igual! Por otro lado, no sé quién coño habría usado la furgo antes, pero me dejó suficiente gasolina para ir más allá de la M40 y vuelta sin echar ni gota. Por cierto que lo de ir en una furgoneta es la bomba, quiero decir con tu hermano medio loco al lado: ¿a que parecen lentas? Pues anda que no corren y tienen reprís las jodidas, menuda pasada.
En fin, para quien vaya a recurrir a los servicios de esta empresa, que sepa que cobran por variar los horarios, conductores menores, seguros y asistencias varias... y que hacen perder mucho tiempo en la recogida y entrega (aunque esta última, por supuesto, no cuenta para el límite de hora).
Un saludo!
Otra forma de hacer fresh banking

O el dolor de estómago me hace alucinar o me estoy enterando de que se puede hacer otro estilo de banca sin que se tambalee el sistema financiero ni ocasionar el apocalipsis global. Mañana se lo comentaré a mi jefe...
