2008/12/17
¿Quién mueve los hilos?
[...] ya te lo dije hace un tiempo: lo impotante, al final, es tener unos valores y seguir unos principios. Todo lo demás, osea, todo lo que se está consiguiendo, es hacer el caldo gordo a esa maquinaria, que como he dicho han ido engranando con sumo cuidado. Apenas unos años atrás -y todos podemos acordarnos, incluso me atrevería los más jóvenes de esta lista-, había unas "normas", por así decirlo, o unas referencias. Podías quebrantarlas, podías no estar de acuerdo, pero existían: todo el mundo sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal.
He reflexionado mucho y llegado a la conclusión de que uno de los caballos de Troya de esta maquinaria que denuncias es el lema de "todo está bien mientras no hagas daño a los demás"; yo siempre he añadido el "...y a ti mismo", pero me doy cuenta de que no basta, es una patraña. La frase correcta debería ser que "todo está bien mientras no hagas daño a los demás, a ti mismo, o al orden social, mientras no quebrantes la dignidad humana ni la rebajes, mientras hayas decidido y no sólo reacciones a estímulos, mientras pienses en lo que haces, mientras tengas una conciencia y te comportes como una persona". En realidad, es una frase demasiado larga y, por supuesto, ampliable.
Por tanto, yo me cago oficialmente en el hacer lo que te salga de los cojones, porque a fin de cuentas, ¿qué es hacer daño a los demás? ¿Dónde empieza el daño? La premisa de no hacer lo que tú no quisieras para ti mismo es en principio válida, pero extremadamente subjetiva: puede valer como referente moral, pero hay que dar un paso más. ¿No os dais cuenta de que se habla de libertades individuales a la vez que se borreguiza a la sociedad? ¡Qué gran idea! Creo que la clave reside precisamente en ser conscientes de nuestro propio individualismo, pero a la vez entender que formamos parte de una sociedad compleja donde deben existir unas pautas de conducta.
En mi opinión el comunismo, y esto va para ti, potenciaba el valor y las reglas de una sociedad, pero a cambio "capaba" al individuo. Por eso no creo que suponga una solución a nuestros problemas, como tú ya sabes. Sin embargo el mal llamado liberalismo garantiza unas aparentes libertades individuales, pero disuelve completamente el valor de la sociedad en que vivimos. Es muy sencillo: básicamente se sacralizan unos conceptos que consisten fundamentalmente en la anulación de los principios... ¡qué ironía!
Pero no te lleves a engaño Antonio, todos estamos en el ajo; incluso los partidos más reaccionarios son víctimas de este plan maestro. Cojamos como ejemplo el tan pregonado laicismo. Una sociedad moderna debe ser laica, pero ¿qué significa esto? Sobre el papel, que las decisiones de Estado no se vean filtradas por los asuntos religiosos, bien. Pero la realidad es bien distinta: pretenden destruir las creencias de la gente, sus valores más arraigados y el que no se dé cuenta de esto realmente es como un click de Playmobil en este bonito diorama. Se relativiza la vida y la muerte, se disuelve el concepto de familia, se imparte una educación difusa, se cuestionan las identidades, se ridiculiza el valor, se mercantiliza el arte, se iguala a hombres y mujeres en una misma amalgama de becerros... todo bajo el estricto control de lo políticamente correcto, listo para saltar como un perro de presa sobre quien ose poner en duda sus preceptos. Y mientras tanto se nos dan móviles, ordenadores, PDAs, consolas, televisores planos, alcohol, películas cada vez más estúpidas, coches de todo tipo, viajes exóticos, condones, bonitas cenas en lujosos restaurantes... Trabaja, compra, folla, come, diviértete, duerme, caga, que mientras no hagas daño a los demás... Y por supuesto están las grandes catástrofes para amamantar al pueblo: la capa de ozono, el calentamiento global, la gripe aviar, los derechos de los simios, el sida, la deforestación... toda una serie de cosas abstractas y completamente al margen de nuestro alcance, enfatizadas para que deleguemos esas responsabilidades en nuestros amos, para que tengamos unos problemas intangibles que nos mantengan amedrentados y controlados.
Somos el caldo de cultivo de estos hijos de puta: quieren el poder absoluto y han entendido que pueden conseguirlo estableciendo una aparente felicidad, como la mascota es feliz cuando le das un poco de comida, a costa de la verdad, de la dignidad y de la humanidad misma; quieren reinar sobre una masa de infrahombres y, en última instancia, sinceramente no sé qué pretenden, pero me parece muy siniestro. Lo malo es que llegue un loco como Hitler, con todo un repertorio de frases grandilocuentes que a la hora de la verdad es lo que la gente espera, y la vuelva a montar, porque ahora más que nunca corremos ese riesgo. Por lo pronto ya se encarga el sistema de vilipendiar cualquier alternativa política que no encaje con sus "valores" (incluido por supuesto el comunismo, así que te acompaño en el sentimiento), habiendo hecho un gran trabajo en este sentido y habiendo logrado que la gente asienta como borregos al grito de facha, intolerante... pollas en vinagre; la idea es anular cualquier posible fuente de principios, reglas, referentes o preceptos. Sin embargo estallará, con mayor probabilidad en tiempos de crisis como estos; y esto también será malo, vamos, que no queremos volver a los tiempos de la Inquisición ;-) En fin, el clásico golpe de péndulo y la inherente estupidez humana.
Es un placer poder hablar de estas cosas aquí. Al mismo tiempo es algo frustrante preguntarse qué hacer más allá de patalear y cruzar los dedos por seguir siendo una persona medio independiente. Debemos representar, sin exagerar, el 5% de la población.
Un saludo!
2008/12/16
A vueltas con la crisis
[...] Todo el mundo piensa que esto es una vergüenza, incluso los propios liberales, al menos si son honrados. No os llevéis a engaño: un liberal debería, al menos en teoría, estar en contra de estas inyecciones de dinero público, y así me consta en el caso de muchos de ellos, empezando por el peculiar Federico Jiménez Losantos, que está trinando todo el día (para variar). Un liberal a ultranza supongo que sería más partidaro de afrontar las consecuencias, que los más aptos sobreviviesen y el mercado se reequilibrase de alguna forma. Yo no estoy de acuerdo y abogo por un control público eficaz y no constrictivo, pero anterior a la ecatombe. Y los habrá que incluso quieren poner en manos del Estado el control absoluto de los medios de producción.
Porque, por si nadie se ha enterado, ¿qué está pasando? Pues muy sencillo: se ha fomentado una política global liberal a la hora de generar riquezas y repartir dividendos, pero ahora se está desarrollando una política prácticamente socialista... ¡para asumir las pérdidas! Es decir, ganan unos pocos, pero pierde el conjunto del pueblo. En cualquier caso, NADIE está de acuerdo con lo que ha sucedido, excepto esa gente de que habla Pérez-Reverte y que cada vez veo más a las claras.
¿Os acordáis cuando nos reíamos de los masones? Pués llámenlos como quieran señores, pero que hay unos tipos en la sombra con objetivos más bien sombríos es un hecho. ¿No os dais cuenta de que nos dirigen? ¿De que estamos en la era de lo políticamente correcto? ¿de que en aras de la libertad hay menos capacidad de decidir libremente que nunca? Mucha gente se ríe de los conceptos de honor, pecado, abnegación, valentía, familia, dignidad, heroísmo, religión, desafío, cobardía, sacrificio, honra... Han hecho un buen trabajo despojando al individuo de su propia humanidad y transformándolo en un animal pensante, atontado por mil distracciones que estimulan sus sentidos: una gran masa de potenciales esclavos, listos para consumir, para producir, para divertirse, pero sin criterios, sin valores, sin proyección vital y sin más objetivos que la propia satisfacción.
Ya han hecho intentos anteriores basados en otras fórmulas políticas, pero todas se han caracterizado por la anulación personal y la disolución del individuo con la amalgama social; sólo que ahora han entendido que una persona es más dócil en cuanto tiene algo que perder y tonterías que la mantengan distraída. Una pena. Sólo falta el soma, que diría Huxley.
Un saludo!
2008/10/27
¿Amigos?
No pasa nada, está bien tener compis, lo malo es confundirlos con los buenos amigos, igual que confundir a estos últimos con la propia familia: cada cosa en su sitio. Con el tiempo, tal vez refugiado en un momento de calma existencial, empiezas a contar a los amigos con los dedos de una mano y, en la humilde opinión de un servidor, si no es el caso, entonces quizás estés contando a las personas equivocadas. La causa principal de esta deriva no es otra que una mayor exigencia, pues cuando eres más joven buscas simplemente a gente con la que hacer bulto: te ríes, te estás formando, enseñas y aprendes, transiges muchísimas cosas y, como mucho, te alejas de la gente verdaderamente problemática, aquellos con quienes realmente te encuentras mal. Pero con el devenir de los años, das un paso más: ya no desechas sólo a locos, maniáticos, o a personas sencillamente incompatibles... no. Empiezas a pedir algo más, a no querer hacer el mínimo esfuerzo por integrarte, a no aguantar la misma chorrada de siempre, sencillamente porque no tienes por qué. Te has formado como persona y empiezas a no soportar determinadas cosas: el que te cuenta la típica batallita de siempre -obviamente inconsciente de lo inverosímil que resulta-, el que tiene una manía desde hace años que curiosamente ahora empiezas a encontrar insoportable, el que te habla con una confianza que más bien delata falta de respeto, el que evoca tu amistad con él como carta blanca para pedir cualquier cosa, el que se permite darte lecciones en tono paternalista, incluso el que pretende ser muy amigo sin darse cuenta de lo poco que le importas.
Naturalmente, este estadio no implica ser mejor ni peor persona, pero sí creo que el ser consciente de esta realidad y sentirla como tal es un síntoma de que los años pasan. Por eso, a fin de cuentas, vemos a nuestros padres y contamos a sus amigos, pues eso, con los dedos de una mano. Nótese que he dicho los años pasan y no he hablado de madurez porque, si entendemos la misma como una cabeza amueblada, una mayor sensatez, etc., etc., entonces esto no tiene nada que ver: puedes ser todo lo exigente que quieras... y un completo gilipollas. Pero simplemente, volviendo al Facebook, me ha llamado la atención esto de los amigos y el ver, a fin de cuentas, como hay quien obviamente aun no lo ha entendido. Lo más entrañable de todo es ver a ese colega que te mira con cara aun inocente y cuenta contigo como el mejor de sus amigos, inconsciente de la realidad; y vuelvo a repetir: los colegas están fenomenal, pero creo que saber distinguirlos de los buenos amigos nos acerca un poco más, simple y llanamente, a la realidad de la vida.
Un saludo!
2008/10/14
Hola, viejo amigo
En realidad, debo decirte, al menos piensa que durante una buena temporada fui yo quien te mantuvo en el aire, quien aportaba contenidos y te otorgaba vida. Pero no pretendo engañarte: en realidad necesitaba expresarme, gritar... incluso provocar de cualquier forma. Tiempos extraños que sin embargo forman parte de nosotros, para lo bueno y también para lo malo, claro.
Ahora, casi un año después, aquí me tienes de nuevo. No pretendo colmar párrafos uno detrás de otro, pero si me gustaría escribir de vez en cuando... y volvemos a la constancia. En realidad pienso mucho, siempre he creído que algo ha de quedarme de eso, me refiero a nivel personal, pero ¿por qué no escribir parte también? De este modo podría evocar mis recuerdos de un año u otro, refrescar ideas enterradas en la corriente del tiempo, incluso, quien sabe, compartirlas con algún lector casual. Comprobar cómo era entonces, cómo soy ahora, cómo seré, en fin, a lo largo del tiempo, dejar constancia de mis experiencias y comprobar cómo me afectan.
Sí, viejo amigo, volveremos a vernos. No te prometo una regularidad concreta, no seas absorbente, pero sí que me pasaré de vez en cuando. Y no me importa quién nos visite, cada vez me importa menos eso, algunos lo llamarían madurez, otros desencanto... probablemente sean lo mismo. No, decía. Me basta hablar conmigo mismo, tú sólo escríbelo, ¿ok?
Bueno, ahora me tengo que marchar, ha sido un placer volver a saludarte. Ya tenemos el primer post de este año solitario, espero que sean muchos más.
Un saludo!
2007/12/31
31/12

Despidamos juntos el año.
Olvidemos los problemas,
cenemos y recordemos el pasado.
Hagamos lo que hacemos siempre,
Comer, hablar, reír, abrazarnos.
Veamos la televisión
y discutamos, ¡la cuatro no! mejor la primera.
Es antena tres, ¡no hay cuatro!
Bueno pues esa no.
Nada cambia.
No quiero más langostinos que me lleno,
Qué ganas de salir con el frío que hace.
Ya, la verdad es que sí, pero es Nochevieja.
Para mí todos los días son iguales.
Bueno, pero hay que comer uvas, venga.
Y lo caras que son, 1000 pesetas cuatro uvas.
¡Euros!
Yo con que el año que viene sea como este…
Por qué no dejamos eso, mañana es martes.
Y la nochevieja que viene
otra vez diciendo chorradas.
Como siempre.
Despidamos juntos el 2007.
QUE TE JODAN (Al unísono)
2007/12/12
En busca de una PlayStation 3
Y ahora estoy buscando una PlayStation 3 de segunda mano. Ya lo hice con la 2, el chaval vino a mi casa, tenía el ticket del Corte Inglés, todo perfecto. ¡Pero madre mía cómo han madurado las estafas electrónicas! Espero que mis investigaciones sean de ayuda, voy con el asunto. Lo primero que llama la atención, detrás de una de estas triquiñuelas, es que el hijo de puta en cuestión apenas escribe en Español, si es que lo hace; eso sí, en el anuncio da el pego perfectamente. Enseguida descubres que, donde había un particular, ahora hay algún tipo de "distribuidora" que, por arte de magia, puede proporcionarte varias consolas, con mayores descuentos si compras muchas. Pero lo mejor está por llegar: ¡la creación de una empresa fantasma en la web!
Debo reconocer que esto ha llegado a desconcertarme e incluso hacerme plantear la arriesgada compra... hasta que he hecho mis comprobaciones. La empresa en cuestión es uno de los denominados escrows, que consisten básicamente en intermediarios entre un vendedor y un comprador, reteniendo el pago hasta que llega la mercancía. Presentándose como tercera parte seria e imparcial, enseguida encontré en internet una escalofriante lista de sitios similares fakes, construidos por los propios estafadores para recibir el pago de sus inocentes víctimas... ¡y oye, las páginas dan el pego! Se me hizo raro ver que la traducción del sitio al castellano era muy mala, algo extraño en una empresa profesional, y que luego en Google no apareciese NADA de la susodicha. Supongo que las construyen tan rápido como cambian de nombre y servidor. Es decir, para estafar al cliente final, esta pandilla de malnacidos perjudican también a compañías similares honradas, que venden precisamente algo de fiabilidad en este tipo de transacciones, pero de las que la gente empezará a dudar.
Desconfianza, desconfianza y más desconfianza... y así va el mundo. Cada vez pienso más -y si tengo un hueco escribiré sobre ello- que sí hay un BIEN y un MAL con mayúsculas, más allá de culturas, y que sí hay BUENOS y MALVADOS... puede que no buenos ni malos de película, héroes o villanos, pues todas las personas tienen matices, pero, al final, en este mundo, tal vez sólo podamos preguntarnos algo: ¿he contribuido para bien, o para mal? ¿Qué ha quedado de mi en la sociedad? Muchas veces he pensado que, si no hacemos algo famoso ni somos recordados, el sentido de la vida pasa por poco más que tener hijos y, supongo, perpetuar la especie en esta ironía que es la corriente vital. Ahora, bien pensado, me doy cuenta de que cada acto, cada decisión y, en definitiva, la suma de las actitudes es la que contribuye a cambiar algo en este mundo, a que mañana seamos así y no asá, a que la humanidad camine hacia su destino erguida y no arrastrándose... No está nada mal para una sola persona, nada pero que nada mal :-)
Un saludo!
2007/12/01
Bananas (1971)
Intérpretes: Woody Allen, Louise Lasser, Carlos Montalbán, Jacobo Morales
Una pequeña muestra del Woody Allen más fresco,película perteneciente a su primera etapa, en la que destacaba un humor surrealista repleto de diálogos que rebosan ingenio e inteligencia.
De sus primero pasos nadie debería perderse Toma el dinero y corre (1968),El dormilón (1973) La última noche de Boris Gruschenko (1975).
Fragmentos del séptimo arte
Así que traigan las palomitas, apaguen las luces y acompañenme este modesto homenaje.
2007/11/29
ELOGIO DE LA EXTRAPOLACIÓN
Y, además, es cierta.
Lo que hace generalmente la SF es extrapolar al futuro, no el tiempo en el que se está viviendo, sino las inquietudes del tiempo en el que se está viviendo. En los albores del género, la Humanidad tenía una gran confianza en la ciencia y en la técnica; vivía de lleno la era del maquinismo, y no es extraño que Gernsback (2) y sus seguidores hicieran en sus relatos la apología de utópicos futuros llenos de aquellas maravillosas máquinas que tan bien reflejara Paul en sus dibujos, evidenciando una fe ciega en la ciencia. Luego vino la época de la Gran Depresión (3), y la SF reflejó las angustias del público lector por la vía del escapismo: la gente quería huir de los agobiantes problemas que les acosaban por todas partes, y la SF la sumergía en un mundo de maravilla en el que la fantasía desbancaba a la ciencia y hacía olvidar terribles y deprimentes realidades. La Segunda Guerra Mundial trajo consigo una serie de ucronías bajo las que se demostraba la terrorífica realidad del mundo bajo la dura bota del fascismo, y, más tarde, la guerra fría USA-URSS nos ofreció otra serie de tremebundos relatos en los que terribles invasores extraterrestres permitían adelantar lo que sería el mundo bajo la no menos dura bota comunista, alternándolos con visiones apocalípticas de un mundo post-atómico que hacían presagiar la latente amenaza de una Tercera Guerra Mundial.
Después, desaparecido ya (al menos aparentemente) el peligro de una inminente guerra nuclear, entramos en la era del desencanto. La guerra de Vietnam, mayo del 68, los movimientos hippies, nos ofrecen una juventud crítica que cuestiona las ideas y los valores de las generaciones que les precedieron. Es también el inicio de los movimientos ecologistas, del gran grito de angustia que se alza contra el saqueo de nuestro pobre planeta. Aparece así la SF crítica, amarga, pesimista muchas veces, que intenta plantear los acuciantes problemas de nuestro expoliado mundo. Es el tiempo también de la nueva ola, de la literatura que, considerando caducos los antiguos medios de comunicación, intenta hallar nuevos canales que no siempre consigue abrir. Es la época de la angustia vital.
Pero luego llega el gran mazazo, la última crisis (y van…) que aún estamos atravesando: la crisis de la energía, la inflación galopante, el creciente desempleo, la confirmación de que aquello que unos cuantos visionarios de la década anterior aullaron como predicadores en el desierto no era más que la cruda realidad. Se cuestionan de nuevo las estructuras de toda una sociedad, y esta vez es un grito de desesperación porque no se ve ninguna salida válida. Volvemos a los tiempos de la Gran Depresión… corregidos y aumentados.
Y la SF sigue reflejando las angustias, las inquietudes de su tiempo. Como ocurriera con la Gran Depresión del 29, se está observando en la SF de los últimos años el mismo intento de escapismo. Volvemos a la fantasía. Queremos huir de nuestras desmoralizantes realidades, y nos refugiamos en un mundo de maravilla que nos permita olvidarnos de nuestras angustias de hoy. Universos como los de The ruins of the Earth, la gran antología de Thomas Disch, o del Make Room!, Make Room! (4), la estremecedora novela de Harrison, pertenecen al pasado. Los grandes éxitos de la SF actual nos trasladan a tiempos y universos muy alejados de nuestra contemporaneidad: el Gateway de Pohl, el Stardance de los Robinson, el Dreamsnake de McIntyre… sin contar con el repentino florecimiento del fantasy puro, con sus ciclos de novelas escapistas que nos llevan a encantados universos de ilusión, y la reedición de antiguos éxitos redivivos.
Sin embargo, todo esto es también extrapolación. Aunque queramos olvidarlo, la SF marca nuestro tiempo. Nos señala nuestras virtudes y nuestros defectos. Nos muestra nuestro camino. Intentamos alejarlo por las vías de la fantasía, pero está aquí, a nuestro alrededor, señalándonos con su dedo acusador. Para todos los que lo queramos ver. Para aquellos que, en los años venideros, sacarán correlaciones.
En esa teoría cíclica de la Historia, tan desacreditada muchas veces, pero realmente cierta, la SF está cumpliendo su camino, trazando su inamovible trayectoria. Dentro de la espiral cíclica del tiempo, nos hallamos en una segunda Depresión, en un nuevo año 29, solo que un peldaño más arriba. Todos sabemos en qué desembocó la gran crisis yanki en la década de los treinta. Hoy, el petróleo es el rey, hay constantes crisis en Oriente Medio, Rusia interviene en Afganistán, se mezcla (¡una vez más!) el deporte con la política, las tensiones son continuas y las hay en todo el mundo. Los alarmistas, los mal llamados futurólogos (astrólogos y adivinos que pretenden dar un barniz científico a sus predicciones) nos anuncian terribles males, el fin del mundo, una Tercera Guerra Mundial, para el año 83 (5). El ciclo sigue, la espiral sube. La SF está marcando el mismo camino que hace cuarenta años. ¿Cuál será su próximo paso? ¿Hacia dónde se decantará?
Domingo Santos
[Nueva Dimensión nº 121, marzo de 1980]
Notas:
(1) Horace L. Gold fue director de Galaxy Science Fiction entre 1950 y 1961, convirtiéndola en la principal revista estadounidense de ciencia ficción de la época. Publicó a autores de la talla de Fredric Brown (¡Marciano, vete a casa!, 1955), Fritz Leiber (Nuestra Señora de las Tinieblas, 1977), Richard Matheson (Soy Leyenda, 1954), Isaac Asimov (El fin de la Eternidad, 1955) o Alfred Bester, a quien aconsejó en la escritura de una de sus novelas más premiadas, El hombre demolido, serializada con gran éxito en Galaxy entre enero y marzo de 1952.
(3) Hugo Gernsback creó la primera revista de ciencia ficción, Amazing Stories, en 1926. También fundó otras publicaciones como Modern Electrics -sobre ciencia y tecnología- en 1926, o Science Wonder Stories en 1929. Los premios Hugo de la Sociedad Mundial de Ciencia Ficción llevan su nombre.
(4) Traducida al castellano como ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio!, esta historia sobre un futuro cercano donde la Tierra padece superpoblación, un inmenso desempleo y las consecuencias de una Naturaleza esquilmada, se daría a conocer al gran público en 1966 con Soylent Green (Cuando el Destino nos alcance), adaptación cinematográfica dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por un joven Charlton Heston y un envejecido pero aún brillante Edward G. Robinson.
(5) La crisis de 1983 se originó, por supuesto, con la subida de los precios del petróleo, y afectó a todos los países y sectores productivos. En España la recuperación económica comenzaría, de forma débil y vacilante, a partir del año 1985.
2007/11/21
Un recordatorio de la extinta revista "Nueva Dimensión"
Recientemente, los medios de prensa de Barcelona se vieron agitados por una noticia que causó honda impresión, por tratarse de quien se trataba: uno de los profesionales más honrados del periodismo –que adicionalmente era lo que se llama “un pedazo de pan”- se había suicidado.
Respetado, y aún casi amado por todos, su posición laboral no justificaba el hecho, pues, además de ser responsable de una de las más válidas revistas políticas no alineadas del país, tenía más trabajo del que deseaba, y eran frecuentes sus negativas a aceptar encargos, negativas justificadas con un “ya me gano la vida con lo que hago, ¿para qué me la voy a complicar más?”.
Lo que sí era evidente era que algo fallaba en él. Y, según todos los indicios, lo que le fallaba era la vida afectiva.
Para una categoría reducida de personas –reducida con respecto a la masa general de la Humanidad- este problema es cada vez más apremiante.
No creo estar descubriendo nada nuevo al hablar de la soledad, pero lo que sí es cierto es que este problema está alcanzando cotas muy altas en nuestra sociedad actual. Con su masificación, su anomia y su ruptura de los esquemas tradicionales familiares, la sociedad de consumo está aislando cada vez más al individuo.
Encerrado en su cubículo, desprovisto de lugares en los que conocer a otras personas -¿dónde están los paseos en los que se veía a todo el mundo, o las terturlias de café en las que se encontraban los amigos?-, luchando por pensar en un ambiente cada vez más dado a lo “predigerido” en lo intelectual, el ser pensante se haya cada vez más solo.
Y hablo del ser pensante porque para mí –y que me perdonen los que se puedan sentir desfavorablemente aludidos- la raza humana se está dividiendo, de un modo cada vez más claro, en seres pensantes o no. Los pensantes –repito que todo esto es una elucubración personal, que supongo podrá ser cuestionada por muchos-, son los que se dan cuenta de lo que realmente pasa, los que hacen críticas de las situaciones concretas… los que, en suma, están bastante desengañados de todo y de todos. Porque creo que el ser pensante lleva, a la larga, al cinismo, al desengaño y la depresión.
Los otros, los que no piensan, lo tienen todo más fácil; la sociedad de consumo les ha puesto en las manos una serie de juguetes, y ellos se alienan a gusto con ellos: con su televisión, su fútbol, su casita en el campo, su mujer y sus hijos, su paga extra…
Y miren lo que son las cosas, los pensantes –y esto no es sólo opinión mía, sino que la comparten algunos otros con los que la he comentado- llegamos a envidiar a los no pensantes. Hay momentos, momentos negros de desesperación, en los que a uno también le gustaría pasárselo pipa viendo la tele, rugiendo en el fútbol… o creer en la sagrada institución del matrimonio.
Así las cosas, a los pensantes nos quedan una serie de refugios, a los que acudimos cuando aprieta la soledad: el trabajo, las drogas –y no piensen muy mal, que aquí incluyo desde el alcohol al café, pasando por las yerbas y otros exotismos-, los objetos…
Pero son soluciones de repuesto, y uno –que por algo es pensante- lo sabe muy bien. Y se cansa de ellas. El trabajo ayuda mucho, pero a medida que uno llega a cotas más altas, se lo mira con una cierta condescendencia, pues no es lo mismo luchar por destacar que haber llegado ya a una posición que uno conoce como su tope –por muy buena que sea esa posición-. Y las drogas le dejan a uno muy pachucho, y los objetos restan libertad y acaban por hacerse obsesivos.
Total que, a la larga o a la corta, nuestro buen pensante se vuelve a encarar con su problema, el único problema, el de la soledad.
Y no es que no lo solucione: lo cierto es que –a temporadas- uno logra no estar solo. Pero, siendo pensante, se da cuenta de lo contingente que es ese no estar solo, y sabe que está emplazado, que la relación se deteriorará –cosas de la dinámica de la vida-, y que volverá a estar con su vieja compañera… como decía el poeta:
“Soledad, vieja amiga,
la única fiel.
A veces creo haberte dejado atrás,
en el camino,
pero siempre estás ahí,
Y perdonen la traducción literal.
Entonces, a cada nuevo reencuentro con la soledad, y cuando ésta logra arrollar las débiles barreras –el trabajo, las drogas, las cosas- uno se hace la misma pregunta: ¿para qué seguir?
Y surge la idea del suicidio.
¿Qué por qué no se suicida uno?
Aquí ya no me atrevo a generalizar. Hablaré de mi caso personal.
Digamos que hay mucho de cobardía, cobardía disfrazada de optimismo –llámenlo curiosidad si lo prefieren-: ¡quién sabe lo que pasará mañana! Y con esta cantinela, uno espera… como si no supiera que el mañana no será mejor.
Pero claro, como ya he dicho –creo que hasta la saciedad-, uno es pensante. Y, como tal, tiene a orgullo moverse en unos esquemas lógicos. Y llega un día, mucho más lúcido que los demás, en que se presenta ante el problema sin subterfugios, sin autoengaños.
Y sabe, de un modo definitivo, que no vale la pena seguir… y no sigue.
Ese día te llegó a ti, amigo al que está dedicada esta reflexión, y supongo que nos llegará a muchos. Tú nos has abierto la puerta.
Luis Vigil
[editorial de Nueva Dimensión nº 95, noviembre de 1977]
2007/11/19
¡Herejía!
El número tres... nos dicen que es un número mágico, bíblico y también muy referido en otras culturas y religiones. Haciendo un repaso de la nuestra, Jesús murió a los 33 años y fue crucificado junto a otros dos presos, muriendo los tres juntos en el monte; se da la casualidad de que tres veces cayó cargando con la cruz, o que resucitó al tercer día; también está el misterio de la trinidad, esto es Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres son las grandes religiones monoteistas derivadas de las Antiguas Escrituras, tres fueron los reyes magos que fueron a adorar al niño y tres las veces que Pedro negó a Jesucristo... y así, ciertamente, podríamos encontrar muchas referencias al 3 en la religión, lo cual no deja de ser curioso.
Sigo con mi paranoia...
Luego hay algunas frases de Jesús que a mi personalmente me parecen fascinantes, como "la verdad os hará libres", o "yo soy el camino, la verdad y la vida"... Nótese que vuelve a referirse a tres "partes" en relación a esa verdad... ¿pero cuál es? El eterno dilema, a saber: ¿cuál es el sentido de la vida? ¿Qué quería decir Jesús? La religión cristiana me llama la atención en cuanto es la única que ha dado una respuesta real a esa pregunta en forma, se supone, del propio Dios, hecho hombre para comunicarnos, en definitiva, que no nos preocupemos por esta vida y que la pasemos, al final, amándonos, pues lo importante, se presume, vendrá despues. Pero mientras tanto, ¿qué es esta vida? Entonces, ¿su sentido es simplemente pasarla?
Prosigo delirando...
Pensemos en el internet, en la televisión, música o videojuegos... pensemos en el mundo digital. El mismo se compone de ceros (0) y unos (1), con los cuales, en función de su colocación dentro de una cadena de caracteres, se obtienen desde vídeos hasta juegos, desde música hasta fotografías, personajes digitales, simuladores, internet, archivos de texto, programas varios... TODO ello formado por ceros y unos... El ser humano, se podría decir, ha creado un mundo virtual basado en un entorno binario, pero, ¿qué pasaría si existiese un tercer elemento? ¿Hasta donde podría exprimirse la noción de realidad? Tal vez nuestro propio mundo sea la respuesta.
Bombas fuera...
¿Y si todo lo que tocamos, olemos, vemos u oímos es una simulación en base a un sistema trinario? Pero, peor aun, ¿y si lo hubiéramos descubierto hace años, pero el engaño es tan perfecto que nadie ha caído? ¿Y si las insinuaciones de Jesús iban por ahí, si la trinidad de nuestra religión encuentra su correspondencia en los protones, electrones y neutrones de que está hecha la materia? De hecho, al igual que los ceros y los unos forman todo el mundo digital, estas tres partes del átomo forman todo el mundo... ¿real? Así dicho de pronto parece obvio, porque nos lo han enseñado y simplemente hemos asentido como becerros, pero cuando uno piensa, sin ir más lejos, que está hecho EXACTAMENTE de los mismos elementos que una roca, sólo que ordenados de forma distinta... ... ... ... ... ... ... a mi esto me hace que pensar y desde luego me recuerda donde están los milagros: por todas partes. Si los recurridos ceros y unos, ordenados de una u otra forma, componen una melodía, un video o, qué se yo, un programa de antivirus, ¿acaso es menos cierto que protones, electrones y neutrones se combinan para formar un ladrillo, una gota de agua o un gato? En serio, ¿alguien se ha parado a pensar DE VERDAD en esto? Osea que mi cerebro, a fin de cuentas, está hecho de los mismo materiales que, literalmente, una moñiga de vaca (lo sé, he dejado la coñita a huevo)...
Tal vez sigamos sin conocer el sentido de esta vida, pero pareciese que está puesta ante nuestros ojos para apartarnos de una realidad. Nuestra alma, alejada de este sistema trinario y única fuente de verdad dentro de nuestro mundo ficticio, es esa parte que nos proporciona precisamente ese anhelo de lo existencial... Volviendo a Matrix, todos hemos sentido esa llamada, sólo que algunos son más como Neo y otros se empeñan en vivir siendo Cifra toda la vida, probando el bistec digital como única meta. A veces, debo confesar, cierro los ojos y siento mi cuerpo como un mero recipiente, no es coña... hay algo más.
Un saludo!
PD: obviamente esto es una teoría como muchas otras, pero el telón de fondo, a saber, que esta vida es algo transitorio, siempre lo he creído... no... sentido, casi sabido.
2007/11/11
Hola Dios

Hola Dios,
¿Qué tal te van las cosas? Por aquí como siempre, ya sabes cómo somos, que si un asesino por allí, que si el Rey de España y Chávez…qué maleducado es, como se tuvo que poner el monarca…el calentamiento, los independentistas…la gente se sigue empeñando en hacer el mal, malgastando la libertad que nos diste.
Supongo que tú nos observas muy enfadado por nuestras bajezas, pero confío en que no nos lo tomes en cuenta porque al fin y al cabo nos hiciste a tu imagen y semejanza (es extraño, porque el otro día oí a una chica que decía que no creía en ti, que sólo eras una abstracción y que éramos nosotros quienes te habíamos creado a imagen y semejanza nuestra, utilizaba unas palabra muy raras que yo no entendía, pero te pido por ella para que la ayudes a encontrar tu luz). Sé que sabrás recompensar a tus buenos hijos y a los negritos, que no tienen la culpa de nada.
Yo no entiendo lo que pasa en mi país, imagínate que ahora quieren enseñar ciudadanía. Van a eliminar la religión y dar lecciones de moral, figúrate. Manipular las mentes de los chavales metiéndole ideas en la cabeza que no vienen en la Biblia, menos mal que nos han dejado hacer algunos cambios de los que te sentirás muy orgulloso, espero.
Por lo demás, el tío Paco sigue con lo suyo, tiene unos dolores terribles y piensan que no va a salir. Tú que eres bondadoso, hasta que llegue el momento de llevarlo a tu gloria, ¿no podrías hacer que perdiera la cabeza o algo así y no se enterara de nada? Es que da una penita…
También me gustaría que iluminaras a todos los que sufren, para que se vean reconfortados. Y que los jóvenes encuentren trabajo y casa, para que puedan casarse y cumplir tus mandamientos. Que des fuerza a las buenas personas y que los herejes que adoran a falsos dioses rectifiquen y sean perdonados, que los gobernantes no se peleen y que vuelva el PP.
En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo, amén.